“No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta enmudeció la lira.
Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía”
Gustavo Adolfo Bécquer
viernes, 20 de octubre de 2023
viernes, 25 de agosto de 2023
Descanso
DESCANSO
El otoño escribe sus páginas más
melancólicas. La hojarasca y la llovizna pintan las calles color ámbar.
El papel espera la azabache caricia
de la pluma, como susurros que hagan florecer las más bellas palabras. Pero
éstas se niegan a emerger de las sombras. Sus matices se esconden como firmes
aliados de la primavera, tan distante en estos días.
El poeta se siente derrotado. Quizás
mañana, como un camaleón, mute el gris que lo rodea por los colores más
vivaces. Pero hoy los duendes descansan…
La poesía también.
JORGE EMILIO BOSSA
Mención Única Categoría B:
Microficción poética
II Concurso Internacional de
Literatura “Alegranza”
Revista Alegranza Hacia una Educación Poética
Capilla del Monte
(Cba.) – Ituzaingó (Bs. As.), agosto de 2023
PREMIOS CATEGORÍA “B”
Primer Premio: “Paseo” - Ricardo Estanislao Monje - Salto -
Buenos Aires
Segundo Premio: “Del polvo venimos...” - Eduardo Omar Honey
Escandón - Benito Juárez - México
Tercer Premio: “Una dolorosa bienvenida” - Silvia Alicia
Balbuena - Rosario - Santa Fe
Mención Única: “Descanso” - Jorge Emilio Bossa - San
Francisco - Córdoba
martes, 30 de mayo de 2023
Escombros de un viejo amor
ESCOMBROS DE UN VIEJO AMOR
Primer lunes de febrero,
- Hola, muchacha. Te noto desorientada… ¿Puedo ayudarte?
- Sí. Es la primera vez que vengo y me cuesta encontrar los
libros que quiero leer.
- Lo sospeché. No te había visto antes por acá. ¿Buscás a
algún autor en especial?
- Si, a Alejandra Pizarnik…
- Ahhh…
- ¿Me parece a mí o, por el tonito, no es de tu agrado?
- Prefiero la poesía clásica.
- Ahhhjjj…
El ruido estremecedor de
los escombros cayendo dentro del volquete lo vuelven a la realidad. La pala
mecánica no cesa de extraer restos de aquel prestigioso edificio. Gustavo, un
cincuentón bastante melancólico, no puede evitar el recuerdo de cuando allí
conoció a Alejandra, hace varios años…
- A estos “sediciosos” podés hallarlos en el pasillo
siguiente, creo. No sé bien porque nunca voy por ahí…
- Entiendo. Vos sos el que quita las telarañas de los libros
de esos poetas líricos que ya nadie lee…
- Muy graciosa. ¿Puedo saber tu nombre?
- Alejandra, como mi preferida. Vos debés llamarte Baldomero,
¿no?
- No, chistosa. Mi nombre es Gustavo…
- ¡Debí suponerlo! ¿Gustavo Adolfo… quizás?
El hombre sonríe al
rememorar aquellas irónicas conversaciones. Se para en puntas de pie tratando
de ver más allá de las ruinas de la fachada. Recuerda el zaguán de esa antigua
casa convertida en biblioteca. Los pisos de madera, las amplias salas cuyos
arcos delataban la anterior presencia de paredes. Una mampara de hierro con
coloridos cristales era la antesala de una cómoda galería con piso de mosaico.
Allí, una mesa de hierro forjado con tapa de granito y unos sillones del mismo
metal pero con almohadones como asientos, incitaban a disfrutar de apacibles
tardes de lectura al aire libre. En una de ellas…
- Ale... Te invito a leer en la galería. Voy al kiosco de la
esquina a comprar una gaseosa y vuelvo pronto…
- Comprate una calculadora también. Así podrás contar mejor
los versos y las sílabas de este libro de… ¿Bernardo me dijiste?
- ¡Bernárdez!
Gustavo se enamoró de
Alejandra, de su simpatía, su inteligencia, de la belleza oculta detrás de sus
pequeños anteojos. También de la pícara malicia agazapada en su ingenua
apariencia. Tuvo la fortuna de ser correspondido. Así comenzó un apasionado
romance, siempre caracterizado por las dulces peleas entre ambos por los
diferentes estilos literarios. “Cuando
nos casemos tendremos que comprar dos estanterías diferentes…” solían
decir. Pero aquel matrimonio no fue el más afortunado. Las diferencias entre
ambos traspasaron la barrera de los libros. Las últimas discusiones no fueron
para nada simpáticas. Alejandra nunca se sujetó a las reglas que su esposo
pretendía para el hogar y una mañana se marchó. A Gustavo tampoco le importó su
partida, harto de tanto desorden y rebeldía.
La antigua biblioteca fue
reemplazada hace unos años por una más moderna en otro sector de la ciudad. El
muchacho fue a la inauguración pero se decepcionó. La fachada difiere mucho de
la que hoy se ha transformado en escombros. La arquitectura es innovadora, con
predominio del cristal. Los muebles de melamina suplen a los viejos anaqueles
de roble. Los pisos son flotantes. Abundan las computadoras con servicios de
internet y bases de datos. Una sala de audiovisuales completa la novedosa edificación.
Pero, entre tantas cosas, falta Alejandra. La joven se fue de la ciudad hace
mucho tiempo, en los brazos de otro hombre. Gustavo también encontró su media
naranja. Pero nunca volvió a saborear el néctar agridulce de aquel viejo amor.
Ahora, con los ojos
empañados por la nostalgia, mira las ruinas por última vez. Luego echa un
vistazo a su reloj y retoma con prisa su rumbo…
Alejandra, desde el
recuerdo, sonríe feliz. Logró que, por vez primera, su estructurado exmarido
llegue tarde al trabajo.
Jorge Emilio Bossa
Mención en Cuento - Categoría
Adultos
Concursos Literarios 2023
Sociedad Argentina de
Escritores (SADE) Filial Surbonaerense
Avellaneda (Bs. As.),
mayo de 2023
GANADORES DE LOS CONCURSOS LITERARIOS DE SADE FILIAL SURBONAERENSE 2023 - CATEGORÍA ADULTOS
CUENTO:
1°
Premio - TELEVISIÓN - Oscar Alejandro Jacobsen - Córdoba.
2°
Premio - ESTRATEGIA DEL REGRESO - María de los Ángeles Valdez - La Plata (Bs.
As.).
3°
Premio - ECLIPSE - Romina Edith Sigal - Zárate (Bs. As.).
Menciones:
EL
HOMBRE DE BLANCO - Anna Martelli - CABA.
ESCOMBROS
DE UN VIEJO AMOR - Jorge Emilio Bossa (Córdoba).
TEATRO
HISTERIA - Ariadna Ayelén Zambrano - Alejandro Korn (Bs. As.).
POESÍA:
1°
- Premio BÚSQUEDA - Silvia Susana Bottallo - Córdoba.
2°
- Premio BÚSCAME - Raúl Ángel Fernández - Villa Adelina - San Isidro (Bs.
As.).
3° Premio - SALIR - Daniel Julio Amorino - Remedios de Escalada (Bs. As.).
viernes, 19 de mayo de 2023
Alas de papel
ALAS DE PAPEL
Fuiste una botella arrojada a la mar
por la incomprensión y la soledad,
por los prejuicios de un mundo
intransigente,
por esa dulce empatía con la muerte
y aquella maldita enfermedad.
Fuiste una botella flotando en el
agua
en aquella noche de octubre, lejana,
con un caracol de papel en tu vientre
y en él mil poemas con tinta
indeleble
que celosamente guardabas.
Fuiste una botella que, surcando el
mar
rumbo al infinito, nadie vio zarpar.
Solo el frío y el viento por allí
vagaban,
cuando un nuevo día recién comenzaba.
Fuiste una botella de frágil cristal
sobre las salobres escamas del mar.
Quizás la marea reveló el secreto
y contra las rocas, de forma
impetuosa,
rompió su coraza y liberó tus versos.
Así, el caracol mutó en mil gaviotas
con alas de papel, que suelen
sobrevolar
tu punto de partida hacia la
inmortalidad.
Yo las vi, Alfonsina,
allí en La Perla, cerca de la playa.
Fue en un ocaso cercano en el tiempo,
cuando la tarde, a mis espaldas,
bajaba su lámpara.
Jorge Emilio Bossa
Mención Nacional - Género Poesía
20º Certamen Literario Nacional y
Países de América del Sur 2022 - Premio “Profesor Sergio Fabián Miranda”
Los Toldos (Bs. As.), Mayo de 2023
Una larga historia
UNA LARGA HISTORIA
Waldo conoció a Candela
en la disco de una ciudad ubicada a setenta kilómetros de la que él reside. Se
enamoró de su belleza y simpatía pero notó actitudes muy extrañas en la joven.
Evitaba la exposición y se refugiaba lejos de la luz y las miradas de la gente.
Waldo le preguntó si tenía problemas con algún ex novio y Candela negó esa
posibilidad. “Sucede que las luces de estos lugares me molestan un poco. Tengo
la vista irritable, nada más que eso” explicó.
Unas semanas después se
pusieron de novios y Candela seguía refugiándose en los sitios más reservados,
algo que a Waldo lejos estaba de molestarle. Disfrutaba de tanta intimidad.
Cuando la llevó por
primera vez a la casa en su coche, la muchacha descendió en la esquina, a pesar
de vivir a mitad de cuadra. La situación se repitió un par de veces más. Si
bien el noviazgo era muy bello y ya habían tenido sus primeras relaciones,
Waldo seguía intrigado por algunas conductas de Candela, como la de no tener
teléfono celular ni ser usuaria de ninguna red social. “Soy chapada a la
antigua”, se excusó.
Una noche, el joven no se
detuvo en la esquina con su auto. Sí lo hizo media cuadra más adelante. “¿Cuál
es tu casa?”, preguntó. La muchacha respondió algo nerviosa…
- Esa, la de paredes
grises.
- ¿Tus padres no quieren
que tengas novio, aunque tengas ya veinte años.
- No, no es eso. Es una
larga historia, mi amor.
Candela se bajó de prisa.
Tan rápido que en un par de segundos Waldo la perdió de vista. El enamorado
regresó algo perturbado a su ciudad mientras pensaba: “Algo me oculta esta
chica”.
El sábado siguiente,
primeras horas del domingo en realidad, la acompañó nuevamente. Al parar frente
a la casa de la joven, le propuso volver por la tarde a buscarla y dar un
paseo. “De paso, puedo conocer a tu familia”, sugirió. Candela se negó y, ante
el pedido de explicaciones de Waldo, volvió a responder: “Es una historia muy
larga”. Cuando descendió del automóvil, él prestó atención para ver si
ingresaba al domicilio en cuestión. De pronto, el reflejo de la luz de otro
coche que pasaba lo encandiló fugazmente. Para su sorpresa, ella había vuelto a
desaparecer.
Otro fin de semana. Otro
reencuentro en la disco de siempre. Candela recibió a Waldo con su habitual
simpatía, pero éste mostraba un gesto de disconformidad. Al ser consultado,
respondió: “Si vamos a seguir juntos, no debe haber secretos entre nosotros. O
me cuentas esa `larga historia` o jamás podré confiar en ti”. “De acuerdo, mi
amor. Al final de la noche sabrás la verdad”, escucho por respuesta.
Tuvieron otra dulce
velada, con sexo incluido. Al entrar al hotel, Candela se camufló con lentes
oscuros (como siempre) y se entregó a media luz (como siempre). De regreso, al
estacionar Waldo su coche frente a la vivienda de paredes grisáceas, interrogó
a su novia:
- ¿De verdad vives aquí?
No te vi entrar en esa casa.
- Viví aquí hace un
tiempo atrás.
- ¿Dónde resides ahora?
- Dirígete hacia el acceso
norte y te enterarás.
Cuando ya salían del
casco urbano, Candela explicó: “Es en la próxima manzana, mano derecha”.
Pasmado, Waldo estacionó en el lugar indicado mientras escuchaba a su novia
decir: “Acá vivo. Bah, `vivo` es una manera de decir”. El portal del cementerio
se erigía tan imponente como tétrico a esas horas de la noche. El joven solo
balbuceó:
- Pero… ¿Tú?
- Sí, mi amor. Yo dejé
este mundo hace unos meses, a causa de un accidente en mi moto.
- Y… ¿Puedes salir de
aquí?
- Es muy aburrido este
lugar. Tengo veinte años y derecho a divertirme, al menos una vez a la semana.
Además, yo nunca hubiese querido estar aquí.
- Nadie quiere…
- Me refiero a otra cosa.
Yo era muy joven para pensar en la muerte. De lo contrario, hubiese elegido
otro destino: estaría entre las flores, la hierba, formando parte de la
naturaleza… Pero, mis padres tuvieron que decidir por mí y no puedo
reprocharles nada.
Waldo no podía reaccionar
y solo atinó a responder con incredulidad: “¡Tú no puedes ser un fantasma! ¡Yo
te besé, te abracé, te hice el amor!” Ella respondió pícaramente: “Soy corpórea
cuando me conviene”.
Acto seguido, Candela se
despidió de él, comiéndole la boca con un beso tan carnal como apasionado.
Antes de descender del vehículo, esta vez sin abrir la puerta, le guiño un ojo
a su novio mientras exclamada: “¡Finadita solo allí adentro, querido”.
Después caminó un par de
metros y, ante la mirada atónita de Waldo, volvió sobre sus pasos acercándose
al coche. El muchacho bajó el vidrio del acompañante (como si hiciera falta) y
ella lo invitó: “Si estás interesado en verme un domingo por la tarde, me
encontrarás al final del primer pasillo, a la derecha. Si quieres conocer a mi
familia, ven alrededor de las cinco”. Luego encaró el ancho portón del
cementerio y lo atravesó.
Waldo se marchó pasmado, pero
seguro de regresar por la tarde. Al mediodía sorprendió a sus padres comunicándoles
la decisión tomada, si le sucediera lo inevitable.
Cuando su madre volvió a
preguntarle por qué aún no conoce a su futura nuera, el respondió: “¡Es una
larga historia, mamá!”
Jorge Emilio Bossa
Mención Nacional - Género
Cuento
20º Certamen Literario
Nacional y Países de América del Sur 2022 - Premio “Profesor Sergio Fabián
Miranda”
Los Toldos (Bs. As.),
Mayo de 2023
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