“No digáis que, agotado su tesoro, de asuntos falta enmudeció la lira.
Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía”
Gustavo Adolfo Bécquer

miércoles, 25 de julio de 2018

Cenizas



RESULTADO DEL CONCURSO DE  TROVAS CAICÓ (BRASIL)
TEMA CENIZA/S

GANADORES

1º LUGAR
Jorge Emilio Bossa / Argentina

2º LUGAR
Adiyeé Castillo / Panamá

3º LUGAR
Hildebrando Rodríguez / Venezuela

4º LUGAR
Carlos Alberto de la Cruz Suárez / México

5º LUGAR
Venancio Castillo / Venezuela



domingo, 24 de junio de 2018

Maestro

Concurso de Trovas Argentina 2018
Premio Domingo Faustino Sarmiento
Tema: Maestro



Ediciones Mis Escritos

Estimado Jorge...
El pasado sábado 16 de Junio hemos realizado la cena de camaradería para celebrar nuestros primeros 17 años de vida.
En el encuentro hemos entregado Diplomas de Reconocimiento al Mérito Literario a aquellos escritores que más Premios y Menciones de Honor han recibido en los últimos 10 años en los certámenes organizados por Ediciones Mis Escritos, tal como lo anunciáramos en nuestra invitación previa.
Dada tu ausencia al evento, te adjuntamos el Diploma para que puedas imprimirlo.
Un abrazo
Saludos cordiales
El equipo de Mis Escritos
 
Desde junio de 2001 junto al escritor contemporáneo


viernes, 1 de junio de 2018

Tregua



Ganadores del Primer Concurso Internacional de Trovas de Uruguay
Premio “Mario Benedetti”
Tema: “Tregua”

1º Lugar: Teresita Morán Valcheff - Argentina
2º Lugar: Irene Mercedes Aguirre - Argentina
3º Lugar: María Elena Espinosa Mata - México
4º Lugar: Jorge Emilio Bossa - Argentina
5º Lugar: Elías Antonio Almada - Argentina



viernes, 12 de enero de 2018

Rey Midas


REY MIDAS

Un barco te trajo hasta aquí,
abuelo inmigrante,
y aquí te fragmentaste
y te multiplicaste a la vez.

Fuiste una más de las semillas
por las vírgenes pampas esparcidas.
Fuiste las fracciones que se unieron
antes de partir del mundo viejo:
escepticismo, hambre, miedo…
luego convertidas en trabajo,
tesón, esperanza y sueños…

Fuiste una familia
                    y fuiste diez
                                  y cien
                                       y mil…

Argentina te esperó impaciente
como una doncella ávida
del hombre que fecunde su vientre.

Y tú…

Convertiste en oro la tierra soñada.
Con solo tocarla,
nacieron los frutos a lo largo y ancho
de los otrora agrestes campos.

Vayan estos versos, Midas de occidente,
como un homenaje por tanta riqueza
que tus rudas manos ayer nos legaron.

Jorge Emilio Bossa

Segundo Premio Género Poesía
33º Certamen Literario Nacional del Inmigrante
Federación de Entidades de Bien Público de Berisso
Berisso (Bs. As.), Diciembre de 2017





















Resultados del 33° Certamen Literario Nacional del Inmigrante en adhesión a la 40° Fiesta homónima:

GÉNERO POESÍA:

Primer Premio: DON TITO EL INMIGRANTE - María Cristina Cordido – Azul (Bs.As.) 
Segundo Premio: REY MIDAS - Jorge Emilio Bossa - San Francisco (Cba.)
Tercer Premio: MI MUNDO INTERIOR - Raúl Midhi – Berisso (Bs.As.)
MENCIONES:
MI ABUELO - Gabriel López - Chascomús (Bs.As.)
TEJEDORA - Elena Phal - Rio Cuarto (Cba.)
LA CASITA DE LOS TALAS - Raúl A. Macías - La Plata (Bs.As.)

GENERO NARRATIVA:

Primer Premio: VINO Y NOSTALGIA - Juana Graciani - Villa Arguello, Berisso (Bs.As.)
Segundo Premio: VILLA TRANQUILA - Juan C. Viale - Cañuelas (Bs.As.)
Tercer Premio: ESLABONES DE UNA HISTORIA - Alberto M. Martinena - Venado Tuerto (Santa Fe)
MENCIONES:
MADEROS - Eduardo Borawski Chanes - Mar del Plata (Bs.As.)
LA FUERZA DEL NOMBRE - Elena Paleologos - La Plata (Bs.As.)
AMIGOS - Nilda Tomassi - La Plata (Bs.As.)

JURADOS: Beatriz Nuccetelli y Horacio Urbañski

lunes, 1 de enero de 2018

Atardeceres...


Fotografías tomadas por Jorge Bossa en Miramar de Ansenuza (Cba.) en...

Abril de 2014





y Diciembre de 2017






martes, 5 de diciembre de 2017

Circo romano


CIRCO ROMANO

Altas horas de la noche. Cambio de turno en el personal del servicio de emergencias médicas. Elizabeth, una joven y agraciada enfermera, se retira a la cochera de la empresa, asciende a su automóvil e intenta darle marcha. El motor no responde. Abre el capó. Allí comprende que su coche no es humano y no puede diagnosticar por qué no arranca. De los pocos hombres en el recinto ninguno sabe demasiado sobre mecánica automotor y la ayuda es insuficiente. Por ello decide volver a su hogar a pie. La distancia es cercana y, a pesar de ser noche aún, la avenida está muy iluminada, por lo que desiste de llamar un taxi. Al llegar a casa le pedirá a su esposo que antes de ir al trabajo pase a retirar el vehículo por allí.
Tras caminar una cuadra advierte que un hombre la sigue a unos cincuenta metros de distancia. Piensa que puede ser una casualidad, que ambos van en la misma dirección. Pero más adelante comienza a intranquilizarse, ya que aquel individuo no cambia de recorrido. Decide hacer un desvío fuera de la avenida, circundando una manzana para luego retomar la anterior arteria. Así le daría tiempo a ese tipo para que se adelante en su marcha. Los nervios se acrecientan al ver que aquél también desvía su camino. Sus pasos empiezan a acelerarse, los de su seguidor también. Cuando quiere volver se encuentra con una cortada que pasa por detrás de los comercios céntricos, un lugar para carga y descarga de mercadería sin viviendas a la vista. Al verse acorralada quiere gritar pero no puede. Además… ¿Quién la oiría allí y a esas horas? Desesperada abre la cartera y extrae el celular para llamar a Fernando, su esposo. Él la atiende somnoliento y Elizabeth balbucea desesperada, contándole lo ocurrido mientras aquel sujeto se acerca lentamente con la mirada clavada en ella…
- ¡Sé que no vas a llegar a tiempo para ayudarme, pero decime qué hago!
- Puedo llamar a la policía. ¿Dónde estás?
- ¡Qué se yo! ¡Me perdí! ¿Qué hago?
- Tranquila. Vas a poder manejar la situación…
- ¿Estás seguro? ¿Cómo? ¡Dale, que viene para acá!
- ¿Tenés puesta la camperita de hilo sobre el uniforme?
- ¡Sí…!
- Bueno, sacátela y revoleala hacia donde está él…
- ¿Estás seguro?
- Hacé lo que te digo y va a dar resultado…

Fernando habla con un tono sereno, muy distinto al de Elizabeth, a quien le tiembla la voz. La mujer hace caso a su esposo. La prenda cae sobre el acosador, quien la toma entre sus manos. Luego la olfatea y el perfume que emana parece excitarlo aún más…
- ¡Váyase o llamo a la policía! le grita con la voz ahogada Elizabeth a aquel desconocido. Su marido interviene nuevamente…
- Tranquila, ya te dije que vas a poder manejar la situación, pero no de ese modo. Ahora enfrentalo, demostrá autoridad y desafialo…

Elizabeth saca coraje de donde no tiene y, pensando que lo inhibiría, se despacha: ¿Qué te pasa, eh? ¿Qué querés de mí? ¿Pensás que te tengo miedo, eh?
- ¿Muy bien! ¡Así! ¡Así!
- ¿Así qué? ¡El tipo ni se inmuta!
- Tranquila. Ya te lo dije, vas a poder manejar la situación. Ahora manoseate un poco y seguí desafiandolo…
- ¿Quééé? ¿Estás loco?
- Haceme caso, mi amor…

Elizabeth comprende, desesperada, que no tiene otra alternativa que la aconsejada por su esposo. “¿Qué querés, estúpido? ¿Esto?” dice mientras se toca sus turgentes pechos. El atacante bufa como un toro enfurecido. Su víctima, finge firmeza aunque por dentro esta aterrada. Fernando, quien oye todo, exclama…
- ¡Bien! ¡Así! ¡Hacelo recalentar!

Elizabeth se envalentona y hace la jugada más arriesgada. “¿O esto querés, imbécil?” increpa mientras se frota la entrepierna con su mano derecha. “¡Tengo esto para vos, maricón!” Por primera vez oye la áspera voz de su agresor: “¡Y yo tengo esto para vos, mamita!”
Ahora sí Elizabeth lanza un agudo grito de terror. Fernando escucha todo…
- Tranquila, vas bien…
- ¿Tranquila? ¿Escuchaste? ¡Y eso que no estás viendo lo que yo…!
- Tranqui, mi vida. Vos sabés manejar esas situaciones…
- ¿Ah sí? ¡Decime cómo! ¿Qué hago? ¡Ahhhh!

Ante la mezcla de gritos y balbuceos desesperados de Elizabeth, Fernando responde muy sereno…
- Decile lo mismo que a mí a estas horas: que estás cansada, que recién salís de trabajar, que tenés sueño, que no te joda…
- ¿Q… qué…é?
- Y yo te digo lo mismo que vos a mí a estas horas: ¡Dejame dormir!”

Elizabeth queda perpleja. Se siente en la arena del circo romano, ante las fauces de un león hambriento. Por un par de segundos no puede emitir palabra alguna. Cuando reacciona, quiere insultar a su esposo de la más dura manera pero aquel individuo se abalanza sobre ella y le tapa la boca con una de sus rudas manos.

Mientras tanto, Fernando apaga su celular y lo coloca sobre la mesa de luz. Luego se recuesta y pone su cabeza sobre la almohada. Al final se duerme con una maliciosa y vengativa sonrisa pintada en sus labios.

Jorge Emilio Bossa
         
Primera Mención
Certamen Nacional de Cuento Breve “Gastón Gori”
S.A.D.E. Filial Santa Fe
Santa Fe, Noviembre de 2017